Estimado doctor Hannibal Lecter:
Me tienen en una prisión de cristal.
Sin embargo, por mis logros —inspirados en usted—,
gozo de ciertas consideraciones.
Aun así, sigo siendo altamente peligroso.
Pronto me las ingeniaré para salir de aquí.
Por ahora, le envío mis saludos,
maestro Hannibal.
Usted fue uno de los primeros
que me enseñó lo que hoy sé.
Que Dios lo cuide
y le conceda mucha dicha.
Anthony Hopkins
Firma: el que sigue sus pasos José García.
No hay comentarios:
Publicar un comentario