Insomnio eterno
—Estimado Sr. Tarantino, he visto sus películas. Me han gustado mucho. —Yo no hago películas, lo que has visto son sueños y pesadillas. —Pensé que usted era cineasta. —Te voy a decir la verdad… yo realmente no existo.
Entonces me desperté del profundo sueño y nunca más pude dormir.
Para el cineasta Quentin Tarantino, es usted muy inteligente. ¡Que Dios lo bendiga!
Firma: Actor de la vida |
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